El otro día en el micro el cobrador se dispuso a hacer su chamba. Cuando llegó a la mitad del carro, un hombre empezó a gritarle acaloradamente cuando este intentó cobrarle.
Resulta que un “vivazo” había estado cobrando minutos antes a medio micro (los de la parte de atrás). Todos le pagaron sin saber que era un patín común y silvestre. Incluso uno de la combi le dio un billete de 20 y este “cobrador” le pidió un momento para asencillarlo. “Al parecer no va a regresar”, dijo resignado el hombre al darse cuenta que así como él otras veinte personas fueron estafadas.
La pobre cara del cobrador no tenía precedencia y hasta retorcía el corazón. Medio micro estaba ofuscado, pero al final más desentendidos que otra cosa. Al fin y al cabo ninguno perdió (a excepción del pata de los 20 soles) solo el cobrador.
Los viajes en los micros pueden ser muy tediosos y cargados de pleitos, como también de conversaciones importantes. Recuerdo esa vez en que una chica le decía a su enamorado por teléfono que no terminara con ella o esa vez en que un muchacho no cedía el asiento reservado porque hablaba por su celular o al menos ese era su argumento.
Resulta que la otra vez yo estaba sentada en la parte posterior del micro junto a una amiga. No recuerdo cómo surgió el tema, pero ella me dijo algo que me remordió el bobo “¿Tú sabes por qué él no quiso estar contigo verdad?”, le negué con la cabeza, sintiendo el viento golpearme la cara. “Porque tú perteneces a su grupo de amigos. Él sí sintió algo por ti, estaba shockeado por lo que sentía, pero sabía también que no podría estar con alguien de su grupo”.
La pregunta del millón fue “¿Por qué?”, a lo que ella me dijo: “Porque si no llegaba a funcionar todo sería muy incómodo. Él está ahora con ella y sabe que cuando ella se vaya todo terminará ahí.”
Pues qué cobarde. Será mi amigo y todo lo que quiera, pero si ese era el motivo entonces no entiendo. Hay personas que simplemente prefieren no arriesgar e irse por el camino más fácil. En este caso, ese susodicho, está ahora saliendo “en serio” con una chica de intercambio. Lindo trato, “estoy contigo porque sé cuando es nuestra fecha de caducidad”.
Me quedé mirando la calle pensando si fue bueno escuchar todo aquello. Saber que él sí me quiso, pero no lo suficiente. Saber que seguimos estando en el mismo circulo de amigos y acostumbrarme a verlo con ella, que a veces él se me queda mirando y no poder corresponderle por temor a quién sabe qué, que sigo sintiendo algo por él y no sé cuándo podré dejar de hacerlo.
Tantas cosas suceden en un viaje de micro que hasta me da algo de pena saber que todo ese caos vehicular cambiará, ¿se podrá tener conversaciones tan importantes en un tren eléctrico? Incluso su nombre genera distancia, pero veamos qué sucede.
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