sábado, 16 de octubre de 2010
Conversaciones de micro
Dime por qué sales y te diré quién eres, por Alondra
¿Por qué salí?
Esa es mi pregunta emblemática, está en mi mente casi todos los fines de semana y no sé por qué, tampoco sé la respuesta a dicha pregunta, o eso creía.
Bueno, hace algunos años solo salía con alguien si sentía cierto interés, pero luego descubrí que mis amigas salían mucho y casi siempre con distintos chicos. Si ellas salían tanto, por qué yo no podía hacer lo mismo. Desde allí empecé a aceptar invitaciones (entiéndase "citas") sin importar mucho el motivo. Solo salía, salía y salía...y me aburría.
He intentado analizar los motivos por los cuales siempre digo que Sí y nunca No.
- Porque no tengo plata y quiero divertirme gratis.
- Porque él me da pena.
- Porque no tengo planes y me da verguenza no tenerlos.
- Porque creí que congeniaríamos.
- Porque él me gusta.
- Y porque nunca aprendí a decir que no.
¿Quién soy? Pues, según mi pequeña lista (y muy pequeña, porque tengo otros motivos que no se pueden resumir en una frase) soy convenida, creída, orgullosa, inocente, romántica y tonta, respectivamente.
Espero que el quinto motivo se repita más seguido.
miércoles, 13 de octubre de 2010
Despertando del coma

Experiencias nuevas. Hasta hace un mes consideraba que el Perú no quería contratarme. Ya me veía limpiando mesas o enseñando a dibujar anime en un instituto del centro de Lima, pero no, me contrataron. Qué bien se siente ser parte del capitalismo puro. Ese que te explota, pero te recompensa con un monto considerable de dinero (tomando en cuenta que no tengo más compromisos que invitarle chelas a mis amigos).
Me encuentro trabajando en un diario y me doy cuenta que no he despertado de mi estupor. Pasa que hablando con mi padre me preguntó si había recortado mi primer artículo escrito, “pues no”, le respondí.
Él me contó que cuando era chico soñaba con viajar a Estados Unidos y una vez tuvo la oportunidad. Cogió sus chivas y se fue donde su tío, quien le prometió irse con él, pero al final todo se canceló. Fue uno de los momentos más frustrante de su vida, sintió que le quitaban el futuro, sus sueños, que lo amarraban a ese cochino país de los 70´s.
Y me dice que cuando él supo que mi hermana y yo nos iríamos a trabajar un verano a Estados Unidos se sorprendió de nuestra naturalidad. Nos vio tan parcas que no consideró en su momento decir algo, porque sabía que no lo escucharíamos o lo tomaríamos como un viejo romántico y wachafo.
Pero ahora me lo dice. No pudo retenerlo. Me recomendó llevar una cámara y tomar foto del lugar, recortar lo que escribo y vivir cada momento como si fuese el último. Quiere que no deje pasar este momento, que no lo considere como algo "olvidable".
Tiene razón mi viejo, la falta de registro de lo vivido obliga a uno a pensar que no ha hecho nada digno de recordar. Pero no, todo lo experimentado tiene que ser tomado en cuenta, porque nuestro pasado nos hace ser lo que somos hoy.
Yo soy alguien que no guarda registro de nada, era hasta hoy una firme creyente de que la memoria aguanta todo. Es por ello que cuando terminé el colegio no volví a pisarlo, con la academia también y ahora temo que con la universidad ocurra lo mismo.
Supongo que es hora de guardar registro de lo vivido y supongo que este medio contribuirá en algo. No pretendo dar lección de nada, sino que es más emocionante vivir como si fuese lo último que vamos a hacer. Creer que lo que haces es especial y que nadie más lo hará como tú.